Un colectivo realiza un trámite para cambiar su denominación. En el proceso, tendrán que cancelar el nombre antiguo, para poder recibir el nuevo. Por medio de un juego de trámites que carnavalizan las burocracias actuales, los asis-tentes asumen el rol de la comu-nidad que busca renombrarse. La experiencia se plantea como una invitación a preguntarse por las vicisitudes asociadas a toda transformación identitaria a nivel comunitario, así como una oportunidad para responder de manera catártica a las lógicas perversas de los procedimientos administrativos estatales. El pú-blico se vuelve el protagonista de la acción y vive de manera colectiva los avatares de una refundación, mientras trata de acceder por medio de diferentes instancias a su común deno-minador.


